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En el ser humano, el proceso de socialización inicia antes inclusive del nacimiento y desde etapas muy tempranas, previas a la venida al mundo, se reconocen distintos sonidos, espacios y voces.  Las voces de los padres son principalmente las más reconocidas y las que generan diversas reacciones psicoafectivas en el feto desde momentos tempranos de la gestación, logrando un impacto y estimulación de suma relevancia en el desarrollo y vida futura del ser humano. Es desde este momento, que el niño desarrolla la familiaridad hacia las personas de su entorno y las incorpora a su vida, en la frecuencia e intensidad en la que estas se presentan. Es desde este punto en el que el niño sabe que tiene almenos dos figuras importantes que lo acompañan en su vida, en los casos en los que cuentan con una figura paterna y otra materna, quienes serán parte de su vida en adelante.

Es improbable que, excepto mediante actos deliberados, un padre o una madre puedan abandonar ese vínculo hacia sus hijos, dado que inclusive en su ausencia se conserva el lazo bio psico social entre padres e hijos. Este vínculo no se disuelve a pesar de los deseos de ciertas corrientes ideológicas e instituciones sociales que promueven la separación sistemática de los niños, de sus figuras parentales. Son numerosos los casos en los que una persona, después de años de separación de una de sus figuras parentales, se encuentra con esta y retoma la relación, logrando restablecer el vínculo en algún nivel. Es sumamente interesante que aun cuando padres e hijos han sido separados previo al nacimiento o no tuvieron contacto con ellos en esa etapa, existe una tendencia a vincular entre estos individuos, que solo puede ser negada mediante el rechazo voluntario por parte de alguna de estas figuras. Esto es, se es padre e hijo, a pesar de la separación y solo se puede impedir el contacto mas no la relación, que al menos a nivel biológico permanece a lo largo del tiempo.

Lo que se busca establecer en estas líneas, es lo que Nelson Zicavo, psicólogo argentino experto en Síndrome de Alienación Parental, propone como la recomendación central contra ese mal social, “se acaba la pareja pero la familia no”. Zicavo propone la Crianza Compartida, en la que padre y madre, a pesar de no ser pareja, tienen un rol equitativo en la crianza y educación de sus hijos, que en las culturas más adelantadas puede traducirse inclusive en una distribución equitativa del tiempo de convivencia con los unos y las otras. Esta idea, tan lógica en apariencia, es fuertemente rechazada por la ideología machista que dice que los hijos pertenecen a las madres y que los padres cumplen con su responsabilidad, exclusivamente mediante el aporte de una cantidad de dinero.

Después de la separación o divorcio, nuevas condiciones modifican el estilo de vida de los antiguos cónyuges y de todos los involucrados en dicha dinámica familiar, directa o indirectamente. Se debe dar un reacomodo de la estructura, la dinámica, la vivienda, la economía, el contacto, mas no en la relación entre padres e hijos. Padre y madre ya no son cónyuges pero ambos siguen en sus roles hacia sus hijos. La crianza y responsabilidad parental ahora debe ser ejercida por ambos desde sus nuevas circunstancias de vida y todavía de manera colaborativa.

Ante la sabiduría de que estas relaciones parento-filiales seguirán existiendo a pesar de la separación, la opción racional y asertiva hacia los niños es la de garantizarles la conservación de sus derechos y deberes filiales hacia ambas figuras parentales y sus derechos humanos de libertad, respeto y familia, evitando convertirlos en “bienes gananciales” y tomando en cuenta que para los hijos, excepto mediante eventos de naturaleza adversa en relación a padre o madre, o mediante manipulación deliberada en contra de alguna de sus figuras parentales, papá y mamá seguirán siendo papá y mamá siempre.

Naturalmente, no se puede pretender que los hijos no extrañen, sufran la ausencia y hasta tengan repercusiones psicológicas a raíz de la salida de sus padres de su hogar y la reorganización de los tiempos y espacios de convivencia con estos. No se puede esperar que la euforia de la nueva soltería que experimentan las personas separadas, cuente como motivo para que los hijos acepten tranquilamente la separación de sus padres y abandonen el deseo de recuperar la estructura familiar y hasta el vínculo conyugal entre ellos, mismo que dio origen a sus vidas o al menos a sus estilos de vida. Se sabe que aún muchos años después, muchas personas desearían que sus padres vuelvan a ser pareja a pesar de que esto sea imposible y existan ya nuevas parejas. El bienestar de los niños será alterado invariablemente en una separación, a pesar de las posibles experiencias placenteras que los padres obtengan a raíz de este nuevo estatus civil y social. Con esto se establece que para muchas personas adultas, la separación propia o la de sus amigos, familiares, vecinos o allegados, puede ser un alivio y hasta una alegría, y esto, dependiendo de las circunstancias puede ser cierto para estos adultos, pero para los hijos, la separación o divorcio de sus padres es siempre una pérdida y representa un reto a elaborar y superar. En casos en los que la convivencia con un padre o una madre represente adversidades reales, es posible que los niños experimenten un alivio ante la salida de una figura adversa del hogar, pero a nivel emocional hay siempre una pérdida significativa.

En todo caso, los niños y su bienestar son influidos por el bienestar de sus padres pero no puede esperarse que no haya una conmoción a raíz de una separación, especialmente cuando los niños no han experimentado dificultades con sus padres, aunque la relación conyugal haya sido muy adversa entre la pareja. No es válido forzar u obligar a un niño a decir que se alegra de la disolución de la pareja, de la nueva soltería o de la salida del padre de la casa, dado que este es un juego de lealtad que puede sumir a un niño en una condición comprometedora de su bienestar emocional. El bienestar de los padres influirá en el de sus hijos, una vez que este bienestar sea real y se haya superado la etapa de ajuste y duelo por la separación, tanto en padres como en hijos. Se espera que padre y madre evolucionen hasta recuperar su nivel de bienestar y entonces, con mayor fortaleza, autonomía y satisfacción con su propia vida puedan influir mediante un modelaje efectivo en el bienestar de sus hijos, dejando atrás resentimientos y venganzas absurdas, en las que invariablemente se ven involucrados los menores.

Es un error común en estas condiciones, confundir placer con bienestar. Los círculos sociales y actividades a las que típicamente los ex cónyuges acceden posteriormente a su separación pueden ser muy placenteras pero no necesariamente representan un nivel de bienestar real y en su lugar muchas veces representan una fachada de alegría, entusiasmo, liberalidad que se evidencia mediante nuevas parejas, fiestas, paseos, actividades para adultos y otras. Es común también escuchar a una persona separada decir “mis hijos están bien porque yo estoy feliz”, haciendo alusión a las emociones placenteras producto de la separación y al supuesto impacto que dichas emociones deben tener en el nivel de bienestar de los niños, a los cuales inclusive se les manipula o coacciona a celebrar la separación y vivirla como un evento positivo, negando sus emociones de pérdida.

Ante una separación, los niños necesitan que se respeten sus emociones, derechos y voluntad de abstenerse de participar en una lucha de poder y lealtad entre sus padres. Su concepto de familia integrada cambia abruptamente a la de dos espacios familiares en los que sus dos padres, independientes en cuanto a su relación mutua, tienen ahora nuevas circunstancias de vida pero siguen compartiendo el lazo con sus hijos. La nueva estructura, la de crianza compartida, propone que esa nueva organización  contemple la relación de los hijos con ambos padres equitativamente, que ambos padres tengan la oportunidad de vincular en iguales calidades y cantidades con sus hijos y que los hijos tengan acceso ilimitado, frecuente y significativo con ambos padres. Esto es, aunque con menores diferencias circunstanciales, que el niño sienta que vive con ambos padres aunque estos no vivan juntos. El éxito en la restructuración de los nuevos espacios familiares es un insumo para el bienestar de los niños, mientras es sabido y comprobado que la separación no lo es. Tal vez un padre o una madre cree que mediante la adquisición forzosa de la “lealtad absoluta” de los hijos después de una separación y la obstrucción de la relación con el otro progenitor, se otorga un triunfo, equivalente a conservar la casa, el vehículo o bienes familiares, o bien logra ejecutar una afrenta vengativa exitosa contra su ex pareja. Dichas circunstancias solo demuestran una naturaleza irracional maladaptativa en intensiones y motivaciones, además de un pobre control de impulsos y el carácter agresivo de su comportamiento.

Es tarea de los padres separados, en cualquier caso, ayudar a sus hijos a entender la nueva forma que tiene su familia, propiciar una buena relación entre los niños y su otro progenitor, garantizarles el acceso y los recursos necesarios para su óptimo desarrollo físico, psicológico, social y espiritual, tareas para las cuales es importante contar con apoyo, perspectiva y dedicación de ambos padres, sus propias y posiblemente nuevas familias y los distintos actores sociales involucrados en el desarrollo de ciudadanos mejores y más adaptados.

Los suburbios de la Ciudad de San José, son barrios antiguos, muchos de ellos originarios de la colonia y llenos de tradición, cultura y costumbres interesantes. Aunque los “ticos” contemporáneos estamos transculturizados ya y desde principios de los 80`s y con la estandarización del acceso a la televisión, nos consideramos a veces “Americanos” como los de las series y películas provenientes de USA, pretendiendo adaptar nuestra forma de vida y costumbres a aquellas “maravillosas cotidianidades” que hemos vist0 en la pantalla, generalmente incorporando las menos adecuadas e contraproducentes. Aún a pesar de este fenómeno algunas costumbres de fondo y personajes permanecieron y permanecen inalterables en el sistema sociocultural de nuestro país.

Paradojicamente, una de las costumbres más arraigadas de nuestra cultura, es la del cura español, que en muchas de las iglesias catolicas del pais, durante siglos enteros, reinó como valuarte de la fe católica. Muchas comunidades siempre tuvieron un cura español que a su vez era relevado por otro cura español que a su muerte o retiro era relevado por otra cura español por siglos enteros. Por esa tradición que habla del fenómeno de la conquista y colonización de America, otra transculturización a fin de cuentas, pude conocer al Padre Luis Martínez, un jesuita que a todos los que lo conocimos nos dio más de un ejemplo de vida.

El padre Luis Martínez ya era un adulto mayor cuando yo lo conocí. Un español que tras 40 años de vivir en Costa Rica, todavía conservaba su acento natal intacto, lección de identidad patria indiscutible, y que de manera humilde e incesante trabajaba todos los días para el desarrollo de la comunidad y la atención de los más necesitados. Este hombre magnífico que en su tan humana y accesible forma de ser, era a la vez una celebridad y un mito, nunca tuvo un automóvil, vivía la mayor parte del tiempo, con una cantidad de posesiones materiales que cabían en un baúl de tamaño mediano y regalaba cuanto regalo recibía, camisas, zapatos, colonias, efectivo a los más necesitados, en el acto.

Recuerdo una oportunidad en la que mi padre le regaló un par de zapatos, dado que había observado que los que andaba ya estaban rotos. Días después lo encontramos caminando en la acerca y traía los mismos zapatos rotos y al vernos inmediatamente se nos acercó a decir que los zapatos, se los había dado un vecino que lo había perdido todo en el incendio de su casa. Todavía recuerdo el momento en el que dijo “”… pues mira la suerte, calza lo mismo que yo…”

Este noble hombre, que según la mitología de nuestra comunidad no era únicamente noble de actitud sino también de linaje, construyó incontables casas para los más necesitados, dotó a los barrios del noreste de la comunidad con un colegio, con el que elevó el nivel de escolaridad de los pobladores en un porcentaje importante, haciendo accesible la educación secundaria para muchos jóvenes que habrían optado por abandonar el sistema educativo prematuramente.

Mi padre siempre puso solidariamente su vehículo al servicio del padre Luis, en las noches y fines de semana en los que pudo hacerlo y acompañándolo pude escuchar tantas sabias conversaciones y aportes de este noble señor, además de su mística y genialidad social. En alguna oportunidad, el padre Luis Martínez dijo una frase que luego escuché en otros contextos pero que sin embargo, en esa oportunidad y viniendo de una persona que era el vivo ejemplo de dicho adagio, la frase tuvo un impacto superior en mi forma de pensar. Don Luis dijo “… ustedes saben, si uno no vive para servir, entonces no sirve para vivir” y así este magno hombre creo consciencia en esta comunidad de la importancia de dar, de ser solidario y de servir a los demás, demostrando a la vez que el recibir no es tan imprescindible como lo creemos.

Analizando, años después, el proceder del padre Luis, me doy cuenta que debió ser una persona sumamente feliz dado que dedicaba la totalidad de su tiempo a hacer lo que más lo gratificaba personalmente, servir. Estaba absolutamente comprometido con el bienestar de los demás y vivía ese compromiso exponencialmente ante los distintos retos que se le presentaron en esta comunidad. Su vida tenía un sentido claro y el trabajaba siempre de acuerdo a este sentido, priorizando cabalmente hacia este sentido. Sus relaciones interpersonales eran muy significativas dado que siempre vivía rodeado de la gratitud y las muestras de aprecio de la gente, además de la colaboración y admiración de los que podía ayudar a la comunidad a través de él. Finalmente y aunque esto era de lo que él menos hablaba, su lista de logros no era para nada escueta o limitada, creyéndose en la comunidad que el padre Luis solo recibió reconocimiento por una fracción pequeña de sus logros.

Su caracter sin embargo no era el más afable, en realidad aunque se le podía observar momentos de humor y trato liviano hacia los demás, su actitud era más bien sería y no fueron pocos los feligreses que recibieron fuertes reprimendas por sus actitudes irresponsables o negligentes  y hasta consecuencias severas como la separación de un padre alcoholico y agresivo de su familia, a quienes el padre Luis retiró de su domicilio para reubicarlos en un espacio que acondicionó para ese fin, detrás de la iglesia.

Este gran hombre, nos revela en su proceder un ejemplo consistente de bienestar, tanto personal como social. Nos indica el camino para vivir vidas plenas y significativas más allá de nuestras posesiones materiales. Como la del padre Luis, una vida dedicada a algo que tenga sentido y que se pueda medir, a pesar de la orientación religiosa, en el bienestar de una comunidad, en el desarrollo de sus miembros, en la alegría de los niños, en el cese del sufrimiento, debe ser una vida llena de satisfacciones y digna de imitar a diferencia de algunas de esas vidas, superficiales y vacías, que hemos visto en la pantalla y que nos han seducido por mucho tiempo ya, afectando nuestra sociedad hasta alcances inimaginables todavía.

Mi vida, mi proyecto

Cuantas personas conocemos que pasan la vida esperando que se den las condiciones, los permisos, las ayudas y hasta los milagros necesarios para realizarce en sus sueños, anhelos, deseos? Cuantas de estas personas logran que esos anhelos se hagan realidad y qué tan frecuentemente se concretan estas bellas, satisfactorias e inútiles intensiones?

No es que los sueños, anhelos, deseos sean inútiles, muy por el contrario, son importantes y cumplen una función afectiva imprescindible en la vida, fungiendo como motores que nos impulsan a seguir adelante y a ha crecer. Sin embargo, cuando dichos sueños se quedan en la fantasía, en el plano de deseo, cumplen otra función no menos relevante pero muy contradictoria a su origen y alcance. Cuando una persona tiene deseos que no hace cumplir, estos tienden a volver frustraciones y, cuando una persona espera que mediante medios externos, la lotería, un favor o un milagro, en lugar de asumir su deseo como un poryecto, entonces se predispone a sufrir de una frustración progresiva y potencialmente letal.

Potencialmente, cada persona es capaz de lograr cualquier cosa que se proponga pero es necesario un plan y una cantidad de trabajo proporcional a la magnitud del reto. Todos anhelamos, pero no todos trabajamos hacia el logro de los sueños. Contrario a lo que se propone actualmente en textos como el secreto y otros de ese orden, no es únicamente mediante el deseo constante, intenso y estructurado que se logran las metas, es siempre necesario dedicarnos, también en la práctica y mediante un plan acertado de trabajo que en realidad atraeremos el logro de nuestros preciados sueños.

Finalmente, nuestra vida, compuesta por eventos, relaciones y objetvos, es nuestra absoluta y única responsabilidad a partir de nuestra individuación de la dependencia de nuestros padres. Somos el resultado de nosotros mismos, mediante el trabajo en ese gran proyecto de nuestra vida, de nuestro proyecto.

Los números de 2011

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

Aqui es un extracto

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 5.600 veces en 2011. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 5 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Título vs Sabiduría

Es común encontrar personas que consideran que la educación y más aún, el aprendizaje son “males necesarios” para adquirir un título o grado académico que nos permita ganar más y acceder a un mejor estilo de vida. No es necesario iniciar un debate acerca del valor del aprendizaje y de sus indicadores relativos o títulos académicos que de acuerdo a la estructura política de un país, genéricamente miden el desarrollo personal, la capacidad de resolución de problemas y la supuesta capacidad de aquellas personas que ostentan estos diplomas, en un campo ocupacional determinado.

Es común escuchar la pregunta universitaria típica de ¿Cuánto te falta?, haciendo referencia al currículum de una carrera académica y a la cantidad de materias que todavía quedan por cursar para obtener el tan deseado título. Conozco profesionales que se precian humorísticamente de no haber leído un libro desde la Licenciatura o la Maestría que obtuvieron con fines similares a los descritos en el primer párrafo. ¿Será que estos profesionales han descubierto la manera de congelar el tiempo y quedarse en una etapa social distinta a la actual, en la que las necesidades y dificultades de cada labor cambian vertiginosa y constantemente? La cultura antieducativa es común en nuestro país y muchas veces, los profesionales abandonan con su titulación, sus deseos de superación personal, si es que alguna vez los tuvieron.

El aprendizaje es un proceso constante de adaptación a las condiciones ambientales que rara vez son idénticas entre sí y que definen la necesidad de desarrollar una variada gama de herramientas, además de una actitud de asumir riesgos controlados para lograr la meta de todos los profesionales, y que es la de ser efectivos en la transformación de las realidades naturales en cada campo. Es aprendizaje es en todo caso una actitud que la gente puede o no tener y que brinda la posibilidad de crecer ilimitadamente en uno o varios campos de conocimiento humano.

Muchos de estos profesionales consumados, que no necesitan seguir aprendiendo, llegan a desarrollar un resentimiento categórico en contra de las nuevas generaciones de profesionales en su campo, en contra de los nuevos métodos y las nuevas características del mercado en el que se mueven. Es verdaderamente difícil adaptarse sin cambiar, adquirir nuevas competencias sin ceder el espacio de aquellas que ya han perdido vigencia, y lograr sobrevivir insistiendo en el telégrafo en contra del Internet. No es que las tecnologías y conocimientos del pasado hayan perdido su efectividad, sino que las nuevas exigencias y oportunidades tecnológicas marcan las nuevas tendencias sociales, que los profesionales debemos atender.

El aprendizaje marca la senda hacia la sabiduría y son los sabios los que marcan las tendencias y modifican la realidad. No podemos pretender ser destacados sin adaptarnos a las nuevas características de nuestro entorno. Debemos en todo caso, considerar que los expertos exitosos son aquellos que más saben, los que efectivamente pueden comprender, atender y resolver efectivamente los retos de hoy y de mañana, mientras su economía crece exponencialmente gracias a su capacidad, su efectividad y su sabiduría.

Las emociones constituyen la porción afectiva o de la forma de sentir de la mente humana. Esta porción corresponde a las reacciones sentimentales, pasionales y emotivas que la mente genera en respuesta a las creencias, los pensamientos y evaluaciones que la mente hace de distintas experiencias. Los pensamientos pueden ser adaptativos y funcionales pero también pueden volverse rígidos y disfuncionales. La mente produce una cantidad considerable de pensamientos que se desarrollan desde las creencias y que a su vez realimentan esas creencias, fortaleciéndolas o debilitándolas de acuerdo a la evidencia que aparece a través de la experiencia. De esta forma, una creencia rígida y disfuncional debería debilitarse con el tiempo y en contraste con la experiencia que la desmiente, modificar la respuesta emocional asociada.

Existen sin embargo, algunos patrones disfuncionales de pensamiento, que se desarrollan desde y que a su vez alimentan creencias mal adaptativas que generan disfunción emocional en las personas. Estos patrones se conocen como distorsiones cognitivas. Existen diferentes tipos de patrón disfuncional, pero todos se caracterizan por su rigidez, inadaptabilidad, reiteración y descontextualización. Algunos de esos tipos disfuncionales de pensamiento son:

  • Personalización: Se considera que toda experiencia está relacionada con uno mismo.
  • Sobre Generalización: Se hacen generalizaciones muy amplias que agrupan elementos no relacionados.
  • Polarización o Dicotomía: Se evalúan las situaciones, cosas y personas como absolutamente buenas o absolutamente malas.
  • Abstracción Selectiva: Se percibe un solo tipo de elemento y se infiere una condición general a partir de este.
  • Racionamiento Emocional: Se cree que las emociones son argumentos racionales.
  • Catastrofismo: Se piensa que toda situación tendrá un resultado catastrófico.
  • Debería: Se cree situaciones, personas y cosas deben ser y comportarse de cierta forma, sin alternativas.
  • Adivinación: Se imagina que se puede saber lo que la gente piensa, siente y lo que sucederá en el futuro.
  • Etiquetado: Se considera que existen clases o categorías de situaciones, personas o cosas y que no hay lugar para variaciones individuales.

Inteligencia Emocional

Se refiere a un tipo particular de inteligencia que permite a las personas identificar, definir, manejar e influenciar voluntariamente las emociones propias y ajenas. La inteligencia emocional define la posibilidad de controlar las reacciones emocionales y confiere un sentido claro del clima emocional de una situación. La habilidad para reconocer las emociones y sus combinaciones circunstanciales, así como los posibles resultados de un curso de acción en respuesta a una u otra emoción, se constituye en una de las mayores oportunidades de las personas que poseen una inteligencia emocional desarrollada. Al igual que otras inteligencias, se puede decir que la inteligencia emocional está presente en mayor o menor grado en todas las personas y también que es adquirible mediante el conocimiento y la práctica.

Control Emocional

Algunas pautas efectivas en el control de emociones son:

  • Contrastar lo que corresponde a evaluaciones subjetivas y lo qué corresponde a consideraciones objetivas de los acontecimientos
  • Comprender las emociones propias y ajenas antes de emitir juicios acerca de las manifestaciones, causas y efectos de dichas emociones
  • Contrastar datos y hechos comprobables contra opiniones y perspectivas
  • Reconocer motivaciones o impulsos hacia la satisfacción de una necesidad contra intenciones  o deseos superfluos
  • Corroborar con evidencia cada suposición en lugar de asumir certezas

Se puede inferir algún nivel de dificultad emocional cuando se observan:

  • Juicios de valor: Evaluaciones acerca de la valía y calidad de las personas, situaciones o cosas
  • Anticipación: Se pretende saber que sucederá en toda situación o con personas o cosas
  • Reacciones cíclicas: Patrones de actitud repetitivos con etapas claramente marcadas
  • Auto Charla Negativa: Se auto enuncian consignas negativas con frecuencia
  • Profecías: Se elaboran secuencias de eventos y resultados anticipadamente

Reconocimiento, Perspectiva, Debate

El reconocimiento es una habilidad desarrollable en la que la persona puede identificar ciertos elementos del proceso emocional propio y  de los demás. Pensamientos, emociones, comportamientos, relaciones causales, motivaciones, intereses y actitudes, son todos elementos que deben ser reconocidos para el apropiado abordaje y manejo de las relaciones inter e intrapersonales. Al reconocerse adecuadamente los elementos citados, la carga emocional en la relación entre los individuos se vuelve susceptible a influencia y modificación.

El cuestionamiento es un mecanismo apropiado para definir lo que se ha percibido y de esta forma poder identificar los aspectos citados. Preguntas directas acerca de las emociones, respondidas con claridad pueden ayudar a determinar y controlar una situación con implicaciones emocionales. Un cuestionamiento acerca de las dimensiones, proporciones relativas, experiencias previas relacionadas, distintos puntos de vista y proyección en el tiempo, pueden ayudar a ganar y modificar la perspectiva que se tiene acerca de una situación y sus emociones asociadas. La técnica de perspectiva es particularmente poderosa para la elaboración y control emocional.

Aparte, la técnica del debate o discusión sistemática acerca de una creencia o pensamiento logra generalmente alterar la respuesta emocional asociada. El debate acerca de la lógica y racionalidad de una creencia o pensamiento permite definir el grado de implicación emocional que un razonamiento tiene, su viabilidad y funcionalidad en la vida. El debate humorístico ayuda a bajar la tensión emocional asociada a un pensamiento de una manera expedita y directa. Por otra parte el debate didáctico pretende informar acerca de un tipo de situación, persona o cosa en particular y modificar de esta forma cualquier juicio errado que pueda generar una respuesta emocional adversa. El debate revelador permite contrastar la situación a mano con experiencias previas, propias o ajenas de manera que los aprendizajes que dichas experiencias previas hayan generado ayuden en la elaboración y control de las emociones producto de la situación presente. También, el debate científico, mediante la consideración de evidencias y pruebas que respaldan las creencias y pensamientos, o en su defecto, la falta de estos elementos para desmentir las cogniciones que pueden estar generando disfunción. La técnica del debate es efectiva para el tratamiento de pensamientos disfuncional y sus reacciones emocionales asociadas. Es conveniente desarrollar cualquier ejercicio de debate en compañía de otra persona que sirva de reflejo y realimentación acerca del proceso.

 

Howard Gardner planteó que la inteligencia como se entendía tradicionalmente, era un concepto escueto y rígido que no permitía la valoración adecuada de las distintas habilidades que el ser humano presenta y que se pueden considerar habilidades intelectuales también. El razonamiento de Gardner se basa en que hay personas que, mediante distintas habilidades, pueden ser muy exitosas y prolíficas en sus diversos campos profesionales, siendo a la vez limitados o hasta ineptos en otros, en los que otros individuos demuestran gran potencial. Por ejemplo, podemos considerar a una persona como Albert Einstein, mismo que ha sido considerado un paragón de la inteligencia humana, siendo capaz de calcular en su mente miles de ecuaciones matemáticas de forma lógica y efectiva sin ayuda de herramientas tecnológicas y en tiempo record, pero a la vez con una verdadera limitación en las relaciones interpersonales, confesándose un verdadero inepto cuando se trata de relacionarse con otros. De la misma manera, existen personas con una habilidad marcada para expresarse verbalmente que no pueden resolver un problema matemático, aunque su vida dependa de ello.

Inicialmente, Gardner planteó cinco habilidades intelectuales pero en poco tiempo, otras tres fueron identificadas y sumadas a esta teoría. Actualmente, las habilidades intelectuales que se contemplan en la teoría de las inteligencias múltiples son la inteligencia verbal-lingüística, la inteligencia lógico-matemática, la corporal-kinestésica, la visual-espacial, la interpersonal, la intrapersonal, la musical y la naturalista. Aunque sus nombres son bastante explícitos vale la pena referirse brevemente a la descripción de cada una. La inteligencia verbal-lingüística es aquella que permite una mejor expresión verbal, sea oral o escrita. La inteligencia lógico-matemática es aquella que se relaciona con números, cifras, cálculos y como los elementos de un sistema interactúan y funcionan interdependientemente. La inteligencia corporal-kinestésica es aquella que poseen las personas con cuerpos hábiles como deportistas y bailarines. La inteligencia visual-espacial define la habilidad de utilizar el espacio a nivel práctico y abstracto, y crear productos visualmente hermosos como las creaciones artísticas y arquitectónicas. La inteligencia interpersonal es la que permite una buena relación con las demás personas, la empatía y el intercambio social efectivo. La inteligencia intrapersonal es la que faculta el conocimiento del mundo interior de la persona que la posee, sus pensamientos, emociones, actitudes y motivaciones, junto con una percepción espiritual bien desarrollada. La inteligencia musical es la que tiene relación con ritmo, melodía, armonía y la creación de música. Finalmente, la inteligencia naturalista es la que confiere la habilidad de interactuar efectiva y respetuosamente con el medio ambiente, la flora, la fauna y todas las manifestaciones de la naturaleza, así como la gestión de estos recursos.

En la comunicación, una conciencia clara de las inteligencias presentes en cada individuo, permite que se desarrollen e implementen estrategias efectivas para la transmisión de información. Dependiendo de las habilidades intelectuales que el individuo posea, puede valerse de una narración verbal detallada de la información, de un mensaje justificado cuantitativa y lógicamente, basado en datos y cifras, de un lenguaje corporal rico en gestos y movimiento, de reflejos empáticos de los pensamientos y emociones de los interlocutores, o de otras estrategias. Además, ante la comprensión de esta ponencia teórica, se facilita la comprensión de la forma en la que los demás se expresan y comprenden mejor la información, permitiendo una adaptación táctica de la comunicación con estos. Por ejemplo, si se sabe que una persona presenta un alto nivel de inteligencia lógico-matemática, es conveniente utilizar datos y cifras en el mensaje que se le expide. La simple escucha atenta permitirá identificar la predominancia intelectual de su interlocutor y le brindará la oportunidad de ser más efectivo en su intercambio con este.

 

La comunicación es uno de los comportamientos esenciales para la subsistencia del ser humano, dado que es mediante la comunicación que establecemos los vínculos sociales de los cuales somos dependientes para sobrevivir. Al ser consientes de la forma en la que nos comunicamos y los procesos de pensamiento, emoción, comportamiento y el impacto que nuestra forma de comunicar tiene en nuestro perfil relacional, adoptamos actitudes características para la satisfacción de nuestras necesidades.

Ser consientes de nuestra comunicación, implica observar y desarrollar conocimiento acerca de lo que decimos, las palabras que utilizamos, el momento en que las utilizamos, la finalidad que motiva lo que decimos y además de toda la información que intercambiamos de formal a verbal. Se estima que la comunicación verbal corresponde únicamente al 7% de toda la información que se intercambia. El 93% restante corresponde al lenguaje corporal, los gestos, el tono, el contexto y otros elementos que modifican el significado de los mensajes. Para que un mensaje verbal sea aceptado y recibido debe ser congruente con el mensaje a verbal que lo acompaña.

Cuando somos consientes de nuestra comunicación podemos desarrollar la intencionalidad y de esta manera transmitir lo que deseamos, cuando lo deseamos y con los fines que deseamos. De acuerdo a esto, de acuerdo a la medida en la que podamos asumir el control de nuestra comunicación adquiriremos eventualmente dominio sobre los resultados de la misma.

En la comunicación existen leyes invariables, planteadas por Paul Watzlawick, que nos ayudan a adquirir mayor nivel de conciencia sobre nuestra comunicación y las implicaciones de esta. Estas leyes indican que es imposible no comunicarse, que el significado de los mensajes está determinado por el contenido y la relación que se tiene con el interlocutor. También indican que cada persona asigna significados y valores diferentes a los acontecimientos de su vida, aunque estos sean compartidos o comunes. Por otra parte, se sabe que la comunicación es digital y analógica, haciendo referencia a lo que se dice y cómo se dice, respectivamente. Finalmente, la comunicación puede darse entre iguales o entre diferentes, haciendo alusión a las cuotas de poder que las personas poseen en sus relaciones y que nunca son idénticas. De esta forma, se interactúa con personas que tienen mayor o menor poder y con personas que tienen un nivel similar al nuestro, afectándose así la comunicación.

Cada uno de nosotros tiene una forma típica de comunicarse que podría llamar un perfil comunicacional y que hemos desarrollado desde el inicio de nuestras vidas. Algunas pautas que han contribuido al desarrollo de ese perfil particular son los modelos que hemos observado, la efectividad percibida de las distintas estrategias que hemos utilizado, la cantidad y calidad de información que hemos recibido, los tipos de relaciones que hemos experimentado, los pensamientos, emociones y comportamientos que nos definen y las circunstancias externas que hemos enfrentado. Aunque cada perfil es completamente original y autóctono, existen algunos estilos característicos que se definen según la forma de estructurar los mensajes, las funciones que se le dan a la comunicación y los elementos que se incorporan en este intercambio. Los estilos característicos son el pensador, el organizador, el altruista y el aventurero, de acuerdo a una clasificación basada en la teoría de Myers – Briggs o perfiles cuatridimensionales.

El Pensador es un comunicador lógico, racional, matemático, científico, analítico, objetivo, técnico, científico, realista y teórico. El Organizador es táctico, planificador, detallado, práctico, predecible, controlado, sistemático, secuencial y estructurado. El Altruista es un comunicador posee orientación interpersonal, emocional, sociable, espiritual, sensitivo, honesto, confiable, adaptable, apasionado y armonioso. Finalmente, el Aventurero es un comunicador activo, arriesgado, original, experimental, artístico, espacial, visual, competitivo, diestro, impulsivo, metafórico e imaginativo. Se discute que estos estilos son muy amplios y no describen apropiadamente las distintas combinaciones y subtipos existentes. En todo caso, estos estilos se entienden como formas puras de predominancia de uno de los cuatro perfiles acuñados y las personas tendemos a tener mezclas que nos sirven adaptativamente.

 

La auto conciencia es un proceso mediante el cual se adquiere conocimiento acerca de uno mismo, en un momento particular del tiempo y que define una serie de circunstancias internas y externas que determinan la forma de pensar, sentir, comportarse y relacionarse, aparte de las actitudes que uno posee y todo aquello que le interesa y motiva hacia la satisfacción de las necesidades personales. Nuestra forma de ser no es estática ni definitiva a lo largo de la vida, aunque hay algunas características que acompañan al individuo a lo largo de su vida. La forma de pensar, sentir, comportarse, relacionarse, los intereses y motivaciones son distintas en las diversas etapas evolutivas de la vida y aunque el conocimiento de uno mismo es acumulativo y adaptable a las circunstancias de la vida presente, la implementación de ese conocimiento no será idéntico en la adolescencia y en la adultez, por ejemplo.

El proceso de auto conciencia involucra un estado involucrado de observación de uno mismo que permita identificar, interpretar, evaluar y modificar las manifestaciones de los estados internos y las manifestaciones que se hagan hacia el ambiente externo. Se trata de reconocer los propios pensamientos, emociones y conductas, reconocer los patrones que se dibujan en nuestro proceder cotidiano y que trascienden hasta convertirse en nuestra personalidad e identidad.

 

Todas las personas tenemos un nivel de auto conciencia natural, que nos indica que nos gusta, que nos molesta, que nos entristece y que queremos lograr en la vida, pero en muchas ocasiones, ese nivel de auto conciencia es bajo o se encuentra circunstancialmente suprimido. Entre más profundo y amplio sea el nivel de auto conciencia que tiene un individuo, más control posee acerca de si mismo, aunque es una realidad que ninguna persona logra tener conciencia completa acerca de si misma ya que sus condiciones de la vida cambiarán, requiriendo que aprenda a pensar, sentir, comportarse y relacionarse de nuevas formas y de acuerdo a las demandas de sus nuevas circunstancias.

Cualquier conocimiento que tengamos acerca de nosotros mismos es un conocimiento histórico, dado que solo podemos conceptualizar las formas en las que tradicionalmente nos hemos comportado adaptativamente a condiciones pasadas. Ese conocimiento sirve, en todo caso, de bitácora e insumo para planificar nuestro comportamiento presente y futuro. Lo más conveniente es desarrollar un mecanismo de auto observación y pautas de reflexión que nos permitan anticipar objetivamente nuestro proceder, con base en el conocimiento que tenemos de nuestro proceder anterior, sin rigidizar las posibilidades que siempre tenemos de adaptarnos a las nuevas condiciones.

Pensemos en una visita al supermercado desde dos distintas perspectivas. En la primera, vamos con una lista, con una cantidad de dinero o presupuesto definido y un margen de tiempo. En la otra, decidimos entrar a un supermercado de visita ya que existen algunos artículos que necesitamos o queremos y vamos a buscar suerte en ese lugar.

Ambas situaciones, que la mayoría de nosotros ha experimentado, tienen dos resultados muy distintos. En el primer ejemplo tenemos una idea cara de lo que vamos a adquirir y nos vamos a dirigir exactamente a los pasillos y anaqueles que contienen dichos productos. En este caso es posible que encontremos lo que buscamos y hagamos cálculos de dinero y tiempo de acuerdo al plan que traemos con nosotros. Es posible que efectivamente logremos nuestro cometido y más o menos lleguemos a nuestra meta en compras, tiempo y dinero. La segunda situación permite otro tipo de logro. Podemos conocer de las ofertas, nuevos productos, observar a la gente, distendernos y hasta tener alguna conversación interesante. Es posible que aparte de los productos que buscamos, encontremos algo nuevo o aparezca alguna otra necesidad de camino.

Ambas situaciones, como hemos establecido, tienen resultados muy distintos y no necesariamente una es mejor que la otra. De la misma manera, en este caso, la visita en el supermercado es una metáfora de la vida y de la forma en la que podemos alternativamente tener momentos de control y planificación, y en otros, momentos de distensión y disfrute casual. No es necesario que las personas asumamos una de estas opciones como nuestro modo de vida, sin opción para la otra. Podemos inclusive variar nuestras estrategias de vida entre ambas polaridades buscando que alternativamente tengamos momentos en los que administramos cercana y detalladamente el avance de un proyecto, y otros momentos en los que podemos asumir una posición más relajada para dejar que las cosas pasen, inclusive dentro de ese mismo proyecto.

Esta combinación propuesta no es nueva. En realidad la mayoría de nosotros desea lograr una serie de metas de desarrollo y prosperidad, pensando en distendernos al final de dicho proceso, cuando llegue el retiro o la riqueza suficiente para no preocuparnos por los ingresos o los resultados. En realidad, ambas perspectivas pueden y deben combinarse cotidianamente para no caer en la rigidez o la desobligación, extremos patológicos de cada una de las posturas descritas respectivamente. Podemos en todo caso, tener momentos de control y momentos de distensión en una misma labor, en un mismo día, hasta en un mismo proyecto, siempre y cuando conservemos una idea clara de lo que deseamos lograr y sepamos aprovechar las oportunidades que tanto proveen el control como la distensión.

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