¿Cuántos de nosotros hemos tenido que asistir a un evento, trabajar, estudiar o realizar labores cotidianas mientras la gripe ha tomado nuestro sistema y no nos permite ni respirar? ¿Qué tan buen ánimo tenemos en dicha situación y qué tan motivados, satisfechos y felices nos podemos sentir en la ejecución de las tareas mencionadas?

De la misma manera que una gripe afecta nuestro organismo y sus efectos se manifiestan hasta en nuestro estado de ánimo, cualquier condición adversa de salud va a tener repercusiones perceptibles en el nivel de bienestar que se experimente en ese momento. Condiciones como dolores, irritaciones, inmovilidad, fiebres, indigestiones y demás, necesariamente afectarán la plenitud y el disfrute que podamos tener de una situación.

Aunque hay personas que a pesar inclusive de malestares crónicos logran sentirse animadas y demostrar un excelente estado de ánimo, no es fácil sonreír cuándo tenemos que apretar los dientes para contener el dolor causado por un ataque de gota, contractura lumbar por mala postura o sedentarismo o desgaste articular por sobre peso.

Mucha gente resiente el hecho de tener que “ponerse en forma” ya que consideran que la nutrición controlada, el ejercicio y el cuidado de uno mismo son imposiciones de la cultura pop que demanda que las personas sean esbeltas y bellas de acuerdo a un canon poco realista de delgadez y belleza irreal que se nos ha vendido culturalmente. No se trata de verse como un modelo de portada, se trata de dedicarnos a propiciar la mejor salud posible mediante la intervención en los propios patrones alimentarios y de actividad física para lograr una balanza calórica positiva para nuestro metabolismo y de paso, ¿por qué no?, vernos mejor y recibir los beneficios asociados a una mejor autoimagen.

De todas formas, la activación de nuestro metabolismo, el ejercicio y los cuidados nutricionales y de la cantidad de actividad física realizada, propicia inclusive un mejor funcionamiento de nuestros órganos y tejidos de manera que el cuerpo trabajará de mejor forma. Un mejor funcionamiento, permitirá ciclos digestivos más efectivos y cortos, más y mejor eliminación, más disponibilidad de energía, mejores ciclos de sueño y en general, una vida más placentera.

No puedo, en este sentido, recordar la frase de mi padre que siempre dijo, haciendo alusión a alguna persona con muy buena salud, “…ese está como un chiquito, no le duele nada…”

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