Para ser exitosos en la vida parece que se debe tener una cadena interminable de logros materiales y una cantidad de posesiones que indique el valor de la persona, medido en términos monetarios. Además se debe haber viajado por el mundo, adquirido incontables cualificaciones académicas y profesionales, ser percibido como una persona actualilzada tecnológica y estéticamente, tener una categoría social que infunde respeto o temor entre los congéneres y ser sobretodo muy bello. La sociedad occidental dicta estas normas y las juzga rigurosamente, sin permitir omisiones o variaciones a las reglas.
Cada nueva moda, genera una mobilización social que obliga a las personas a adquirir nuevos guardaropas, nuevos vehículos, nuevas costumbres y hasta nuevos cuerpos. En todos los casos, estas modas traen consigo una problemática cultural que del lado oscuro genera más superficialidad, menos respeto por la vida y más insatisfacción. Las modas, aunque se viven en el momento, representan simbólicamente un supuesto bienestar, casi siempre financiero, que indica que tenemos y por lo tanto somos. Las modas afectan al mundo entero y logran que las personas se mantegan insatisfechas con su momento presente, aunque como ya se dice se viven en el presente, su naturaleza es tan efímera que en el momento en el que se cumple con una de estas tendencias se debe progresar inmediatamente a la siguiente o se correo el riesgo de quedar excluido.
Dentro del proceso de realización y éxito según lo concibe Hollywood, existen una serie de expectativas irracionales que se deben cumplir también para ser “alguien”. En esta amplia gama tenemos las versiones corruptas de muchas de las características positivas de nuestra sociedad como por ejemplo la educación, de manera que esta institución social no parece dedicarse a procurarle a los individuos la posibilidad de aprender y crecer en sus áreas de interés y vocación. En su lugar actualmente pareciera que la moda también indica cuales son las áreas de estudio o conocimiento que están “in”. Las carreras, de acuerdo al momento histórico, experimentan un auge modal, un crecimiento desproporcionado, una saturación de mercado y finalmente una caida en su demanda que deja a muchos profesionales fuera del ejercicio de las mismas. No en todos los casos esto sucede de la misma manera, ya que existen necesidades que son omnipresentes en la vida humana y que siempre necesitarán de alguién que las atienda pero de todas formas y en la mayoría de las carreras, pareciera que de pronto se vuelve “cool” ser informático, administrador u odontologo aunque no se tenga una fuerte convicción vocacional hacia esas áreas.
La moda afecta principalmente a los mercados con identidad más suceptible, los adolescentes típicamente cambian su apariencia, sus costumbres y hasta fu forma de caminar de acuerdo a lo que dicte su grupo de referencia, muy comunmente dictado por su música de elección y en esta etapa es comprensible que el paso entre la niñez y la adultez requiera grandes lapsos de experimentación. Sin embargo, la moda afecta a la mayoría de los individuos propiciando que se inviertan grandes cantidades de recursos para alcanzar los estándares o que se vivan grandes frustraciones si el logro de estos indicadores es inaccesible, mas no en todos los casos.
Al parecer, cuando las personas logran abandonar o disminuir estosestas expectativas superfluas e irracionales, la percepción de las ventajas de la situación actual mejora importantemete y permite a la gente ser más feliz con lo que tiene en el presente. Consideremos el caso de una familia acostumbrada a una vida opulenta, con recursos ilimitados para la vivencia de todos sus caprichos que, por alguna secuencia de acontecimientos, debe adaptarse a una vida más humilde con recursos limitados. Si los miembros de esta familia se aferran a mantenerse actuales en cuanto a sus posesiones y posibilidades materiales, es muy posible que vivan frustrados mientras no puedan recuperar su status previo. Posiblemente estarán amargados de no poder derrochar en viajes, cenas, atuendos y membresias caras. Posiblemente también, cada vez que tengan un auge financiero se dedicaran a tratar de emular su status añorado, cayendo de nuevo con prontitud en sus actuales limitaciones. Si por el contrario, esta familia se ubica en su realidad y busca maneras de sustituir la vivencia de sus placeres opulentos por actividades que les representen mayor gratificación y menos egreso, es posible que logren adaptar más rapidamente a su nuevo estilo de vida y por lo tanto sus niveles de frustración bajarán, mejorando su calidad de vida y felicidad. Al acostumbrarse a sus nuevas posibilidades, pueden experimentar dificultades temporales con mayor objetividad y menos sufrimiento, pueden a la vez aprovechar una oportunidad de crecimiento financiero sin la tendencia al derroche y la opulencia. Lo que ha cambiado en este último escenario es únicamente la altitud y la rigikdez de sus expectativas.
Pareciera en todo caso que vivir con expectativas más racionales y accesibles puede representarnos una vida más feliz y satisfactoria. La duda entonces viene acerca de la función de las proyecciones a futuro que tanto se recomiendan en lo que se concibe como la realización personal. ¿Cómo terminaríamos una carrera universitaria sin tener una idea clara y concreta de lo que desamos adquirir después de una esfuerzo monumental como este? Al parecer, se necesita una combinación funcional de los deseos, convertidos objetivamente en metas y el disfrute del momento actual. Osea, saber que se quiere y hacer cosas para conseguirlo pero no depositar la felicidad y el bienestar en el logro de algo que todavía no sucederá o que no volverá a suceder.

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