En la psicología sistémica se conoce un principio que describe como los grupos sociales interactúan como una red interdependiente en la cuál un evento en algún miembro tiene un impacto en los demás. Este es el Principio de la Circularidad, mismo que a la vez describe como el estado de ánimo de una persona necesariamente tiene un impacto en los demás miembros de sus círculos sociales.

De la manera descrita, un cambio de trabajo, un accidente, un logro, un matrimonio, impactan en todos los sujetos que integran los grupos de los involucrados. Si por ejemplo una persona tiene un aumento en su salario y ahora puede facilitarle a su familia el acceso a un tipo de vacación diferente al que normalmente podía optar, esto les permitirá interactuar con otras personas, vivir experiencias distintas, participar de conversaciones acerca de otros temas y experimentar emociones diferentes también. Esa secuencia de eventos que se dan a raiz del aumento de salario de una sola persona tiene un impacto en la vida psicológica de todos sus allegados. De alguna manera directa o indirectamente las personas relacionadas con este individuo tendrán cambios en su vida, en sus pensamientos, emociones y conductas.

Sí se considera que cualquier evento de la vida tendrá este impacto descrito, pensar en cargar nuestro sistema social con aspectos negativos, como pensamientos negativos, sufrimiento, conductas peligrosas, agresivas o destructivas no parece ser una idea adecuada ni productiva.

La búsqueda del bienestar personal, real y consolidado, es una búsqueda colectiva ya que cuando una persona logra estar mejor por lo general logra que los miembros de sus redes sociales también lo estén, a menos que se hable de una dinámica egocentrista de posesión y desposesión, como lo sería la competencia por la atención absoluta de una persona o por apropiarse de los bienes de otra persona.

La lógica indica que, pensando en la figura del círculo, lo que alimentemos al sistema será lo que el sistema nos devuelva. Esta idea es correspondiente con la sabiduría popular que indica que se cosecha lo que se siembra. Adquiere todo el sentido tratar de llenar nuestra vida y la de aquellos a nuestro alrededor de cosas positivas que no necesariamente deban ser cosas materiales. Palabras de aliento, buen humor, caricias positivas, detalles, reconocimiento, apoyo y risas, sean tal vez las mejores semillas a sembrar en nuestro círculo.

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