Una joven adolescente sale de su casa en un caserío remoto en una zona rural. Se dirige al colegio y camina apresuradamente. De pronto un joven un poco mayor sale de un matorral, detrás de la joven y sin piedad la golpea con una varilla delgada de madera en la espalda y muslos, cortando su piel y haciendo que sangre. La joven demuestra mediante un grito agudo que siente dolor por los golpes y pone sus manos sobre las heridas sangrantes de sus muslos. La expresión en su cara es atónita y breves instantes después una gran sonrisa se dibuja en su cara. La joven corre a toda velocidad de vuelta a su casa y le comenta a su madre la situación quien también sonríe ampliamente, eleva sus manos al cielo y llora de felicidad. Un joven, el agresor, ha demostrado interés nupcial en su hija menor, es una verdadera bendición. La joven ya no tendrá que estudiar más y pronto tendrá hijos que cuidar.

Esta historia, relatada en un documental de National Geografic, cuestiona toda nuestra visión genero sensible de la familia, los valores, las relaciones amorosas y el matrimonio. Para nosotros puede ser espeluznante considerar que una joven sea atacada a varillazos. Más aún, que esa sea la manifestación de un interés romántico y peor aún que una madre de gracias al cielo por dicho acontecimiento pero nuestro conocimiento de las culturas africanas puede ser limitado.

Un evento tiene tantas interpretaciones como espectadores y es por eso que ante acontecimientos de confusa interpretación, las personas nos congregamos a comentar y nivelar nuestras valoraciones de dicho evento. Esas valoraciones, en lineas generales, se corresponden con estatutos culturales ampliamente aceptados y generalizados. Pero ¿Son esos estatutos siempre acertados?

Si lo fueran, las mujeres no deberían estudiar, los no católicos estarían condenados al infierno, el castigo físico es constructivo y adecuado, preocuparse por estar en buena forma es un indicador de tendencias homosexuales en los varones, entre otras.

Estas últimas son ideas culturales ampliamente cuestionadas y refutadas pero nuestra sociedad genera nuevas irracionalidades cada día. Por ejemplo, estudiar es un mal necesario, todo mundo es infiel, las mujeres tienen que ser promiscuas para realizarse como individuos, los hombres engendran y huyen y otras muchas que aunque tienen alguna lógica y reflejo en la realidad, no siempre son ciertas y deben identificarse y cuestionarse.

Además de esas ideas culturalmente difundidas, existen muchas otras de origen individual que nos hacen valorar distintas situaciones de manera categórica sin considerar cada caso en particular. Por ejemplo, si el jefe está de malas, este será un pésimo día en el trabajo. Si mi pareja se enoja sufriré mucho. Las personas de determinada zona son insoportables….

Cuestionar nuestras ideas nos permite una aproximación más efectiva a la realidad y una mejor calidad de vida.

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