Archive for abril, 2011


Título vs Sabiduría

Es común encontrar personas que consideran que la educación y más aún, el aprendizaje son “males necesarios” para adquirir un título o grado académico que nos permita ganar más y acceder a un mejor estilo de vida. No es necesario iniciar un debate acerca del valor del aprendizaje y de sus indicadores relativos o títulos académicos que de acuerdo a la estructura política de un país, genéricamente miden el desarrollo personal, la capacidad de resolución de problemas y la supuesta capacidad de aquellas personas que ostentan estos diplomas, en un campo ocupacional determinado.

Es común escuchar la pregunta universitaria típica de ¿Cuánto te falta?, haciendo referencia al currículum de una carrera académica y a la cantidad de materias que todavía quedan por cursar para obtener el tan deseado título. Conozco profesionales que se precian humorísticamente de no haber leído un libro desde la Licenciatura o la Maestría que obtuvieron con fines similares a los descritos en el primer párrafo. ¿Será que estos profesionales han descubierto la manera de congelar el tiempo y quedarse en una etapa social distinta a la actual, en la que las necesidades y dificultades de cada labor cambian vertiginosa y constantemente? La cultura antieducativa es común en nuestro país y muchas veces, los profesionales abandonan con su titulación, sus deseos de superación personal, si es que alguna vez los tuvieron.

El aprendizaje es un proceso constante de adaptación a las condiciones ambientales que rara vez son idénticas entre sí y que definen la necesidad de desarrollar una variada gama de herramientas, además de una actitud de asumir riesgos controlados para lograr la meta de todos los profesionales, y que es la de ser efectivos en la transformación de las realidades naturales en cada campo. Es aprendizaje es en todo caso una actitud que la gente puede o no tener y que brinda la posibilidad de crecer ilimitadamente en uno o varios campos de conocimiento humano.

Muchos de estos profesionales consumados, que no necesitan seguir aprendiendo, llegan a desarrollar un resentimiento categórico en contra de las nuevas generaciones de profesionales en su campo, en contra de los nuevos métodos y las nuevas características del mercado en el que se mueven. Es verdaderamente difícil adaptarse sin cambiar, adquirir nuevas competencias sin ceder el espacio de aquellas que ya han perdido vigencia, y lograr sobrevivir insistiendo en el telégrafo en contra del Internet. No es que las tecnologías y conocimientos del pasado hayan perdido su efectividad, sino que las nuevas exigencias y oportunidades tecnológicas marcan las nuevas tendencias sociales, que los profesionales debemos atender.

El aprendizaje marca la senda hacia la sabiduría y son los sabios los que marcan las tendencias y modifican la realidad. No podemos pretender ser destacados sin adaptarnos a las nuevas características de nuestro entorno. Debemos en todo caso, considerar que los expertos exitosos son aquellos que más saben, los que efectivamente pueden comprender, atender y resolver efectivamente los retos de hoy y de mañana, mientras su economía crece exponencialmente gracias a su capacidad, su efectividad y su sabiduría.

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Las emociones constituyen la porción afectiva o de la forma de sentir de la mente humana. Esta porción corresponde a las reacciones sentimentales, pasionales y emotivas que la mente genera en respuesta a las creencias, los pensamientos y evaluaciones que la mente hace de distintas experiencias. Los pensamientos pueden ser adaptativos y funcionales pero también pueden volverse rígidos y disfuncionales. La mente produce una cantidad considerable de pensamientos que se desarrollan desde las creencias y que a su vez realimentan esas creencias, fortaleciéndolas o debilitándolas de acuerdo a la evidencia que aparece a través de la experiencia. De esta forma, una creencia rígida y disfuncional debería debilitarse con el tiempo y en contraste con la experiencia que la desmiente, modificar la respuesta emocional asociada.

Existen sin embargo, algunos patrones disfuncionales de pensamiento, que se desarrollan desde y que a su vez alimentan creencias mal adaptativas que generan disfunción emocional en las personas. Estos patrones se conocen como distorsiones cognitivas. Existen diferentes tipos de patrón disfuncional, pero todos se caracterizan por su rigidez, inadaptabilidad, reiteración y descontextualización. Algunos de esos tipos disfuncionales de pensamiento son:

  • Personalización: Se considera que toda experiencia está relacionada con uno mismo.
  • Sobre Generalización: Se hacen generalizaciones muy amplias que agrupan elementos no relacionados.
  • Polarización o Dicotomía: Se evalúan las situaciones, cosas y personas como absolutamente buenas o absolutamente malas.
  • Abstracción Selectiva: Se percibe un solo tipo de elemento y se infiere una condición general a partir de este.
  • Racionamiento Emocional: Se cree que las emociones son argumentos racionales.
  • Catastrofismo: Se piensa que toda situación tendrá un resultado catastrófico.
  • Debería: Se cree situaciones, personas y cosas deben ser y comportarse de cierta forma, sin alternativas.
  • Adivinación: Se imagina que se puede saber lo que la gente piensa, siente y lo que sucederá en el futuro.
  • Etiquetado: Se considera que existen clases o categorías de situaciones, personas o cosas y que no hay lugar para variaciones individuales.

Inteligencia Emocional

Se refiere a un tipo particular de inteligencia que permite a las personas identificar, definir, manejar e influenciar voluntariamente las emociones propias y ajenas. La inteligencia emocional define la posibilidad de controlar las reacciones emocionales y confiere un sentido claro del clima emocional de una situación. La habilidad para reconocer las emociones y sus combinaciones circunstanciales, así como los posibles resultados de un curso de acción en respuesta a una u otra emoción, se constituye en una de las mayores oportunidades de las personas que poseen una inteligencia emocional desarrollada. Al igual que otras inteligencias, se puede decir que la inteligencia emocional está presente en mayor o menor grado en todas las personas y también que es adquirible mediante el conocimiento y la práctica.

Control Emocional

Algunas pautas efectivas en el control de emociones son:

  • Contrastar lo que corresponde a evaluaciones subjetivas y lo qué corresponde a consideraciones objetivas de los acontecimientos
  • Comprender las emociones propias y ajenas antes de emitir juicios acerca de las manifestaciones, causas y efectos de dichas emociones
  • Contrastar datos y hechos comprobables contra opiniones y perspectivas
  • Reconocer motivaciones o impulsos hacia la satisfacción de una necesidad contra intenciones  o deseos superfluos
  • Corroborar con evidencia cada suposición en lugar de asumir certezas

Se puede inferir algún nivel de dificultad emocional cuando se observan:

  • Juicios de valor: Evaluaciones acerca de la valía y calidad de las personas, situaciones o cosas
  • Anticipación: Se pretende saber que sucederá en toda situación o con personas o cosas
  • Reacciones cíclicas: Patrones de actitud repetitivos con etapas claramente marcadas
  • Auto Charla Negativa: Se auto enuncian consignas negativas con frecuencia
  • Profecías: Se elaboran secuencias de eventos y resultados anticipadamente

Reconocimiento, Perspectiva, Debate

El reconocimiento es una habilidad desarrollable en la que la persona puede identificar ciertos elementos del proceso emocional propio y  de los demás. Pensamientos, emociones, comportamientos, relaciones causales, motivaciones, intereses y actitudes, son todos elementos que deben ser reconocidos para el apropiado abordaje y manejo de las relaciones inter e intrapersonales. Al reconocerse adecuadamente los elementos citados, la carga emocional en la relación entre los individuos se vuelve susceptible a influencia y modificación.

El cuestionamiento es un mecanismo apropiado para definir lo que se ha percibido y de esta forma poder identificar los aspectos citados. Preguntas directas acerca de las emociones, respondidas con claridad pueden ayudar a determinar y controlar una situación con implicaciones emocionales. Un cuestionamiento acerca de las dimensiones, proporciones relativas, experiencias previas relacionadas, distintos puntos de vista y proyección en el tiempo, pueden ayudar a ganar y modificar la perspectiva que se tiene acerca de una situación y sus emociones asociadas. La técnica de perspectiva es particularmente poderosa para la elaboración y control emocional.

Aparte, la técnica del debate o discusión sistemática acerca de una creencia o pensamiento logra generalmente alterar la respuesta emocional asociada. El debate acerca de la lógica y racionalidad de una creencia o pensamiento permite definir el grado de implicación emocional que un razonamiento tiene, su viabilidad y funcionalidad en la vida. El debate humorístico ayuda a bajar la tensión emocional asociada a un pensamiento de una manera expedita y directa. Por otra parte el debate didáctico pretende informar acerca de un tipo de situación, persona o cosa en particular y modificar de esta forma cualquier juicio errado que pueda generar una respuesta emocional adversa. El debate revelador permite contrastar la situación a mano con experiencias previas, propias o ajenas de manera que los aprendizajes que dichas experiencias previas hayan generado ayuden en la elaboración y control de las emociones producto de la situación presente. También, el debate científico, mediante la consideración de evidencias y pruebas que respaldan las creencias y pensamientos, o en su defecto, la falta de estos elementos para desmentir las cogniciones que pueden estar generando disfunción. La técnica del debate es efectiva para el tratamiento de pensamientos disfuncional y sus reacciones emocionales asociadas. Es conveniente desarrollar cualquier ejercicio de debate en compañía de otra persona que sirva de reflejo y realimentación acerca del proceso.

 

Howard Gardner planteó que la inteligencia como se entendía tradicionalmente, era un concepto escueto y rígido que no permitía la valoración adecuada de las distintas habilidades que el ser humano presenta y que se pueden considerar habilidades intelectuales también. El razonamiento de Gardner se basa en que hay personas que, mediante distintas habilidades, pueden ser muy exitosas y prolíficas en sus diversos campos profesionales, siendo a la vez limitados o hasta ineptos en otros, en los que otros individuos demuestran gran potencial. Por ejemplo, podemos considerar a una persona como Albert Einstein, mismo que ha sido considerado un paragón de la inteligencia humana, siendo capaz de calcular en su mente miles de ecuaciones matemáticas de forma lógica y efectiva sin ayuda de herramientas tecnológicas y en tiempo record, pero a la vez con una verdadera limitación en las relaciones interpersonales, confesándose un verdadero inepto cuando se trata de relacionarse con otros. De la misma manera, existen personas con una habilidad marcada para expresarse verbalmente que no pueden resolver un problema matemático, aunque su vida dependa de ello.

Inicialmente, Gardner planteó cinco habilidades intelectuales pero en poco tiempo, otras tres fueron identificadas y sumadas a esta teoría. Actualmente, las habilidades intelectuales que se contemplan en la teoría de las inteligencias múltiples son la inteligencia verbal-lingüística, la inteligencia lógico-matemática, la corporal-kinestésica, la visual-espacial, la interpersonal, la intrapersonal, la musical y la naturalista. Aunque sus nombres son bastante explícitos vale la pena referirse brevemente a la descripción de cada una. La inteligencia verbal-lingüística es aquella que permite una mejor expresión verbal, sea oral o escrita. La inteligencia lógico-matemática es aquella que se relaciona con números, cifras, cálculos y como los elementos de un sistema interactúan y funcionan interdependientemente. La inteligencia corporal-kinestésica es aquella que poseen las personas con cuerpos hábiles como deportistas y bailarines. La inteligencia visual-espacial define la habilidad de utilizar el espacio a nivel práctico y abstracto, y crear productos visualmente hermosos como las creaciones artísticas y arquitectónicas. La inteligencia interpersonal es la que permite una buena relación con las demás personas, la empatía y el intercambio social efectivo. La inteligencia intrapersonal es la que faculta el conocimiento del mundo interior de la persona que la posee, sus pensamientos, emociones, actitudes y motivaciones, junto con una percepción espiritual bien desarrollada. La inteligencia musical es la que tiene relación con ritmo, melodía, armonía y la creación de música. Finalmente, la inteligencia naturalista es la que confiere la habilidad de interactuar efectiva y respetuosamente con el medio ambiente, la flora, la fauna y todas las manifestaciones de la naturaleza, así como la gestión de estos recursos.

En la comunicación, una conciencia clara de las inteligencias presentes en cada individuo, permite que se desarrollen e implementen estrategias efectivas para la transmisión de información. Dependiendo de las habilidades intelectuales que el individuo posea, puede valerse de una narración verbal detallada de la información, de un mensaje justificado cuantitativa y lógicamente, basado en datos y cifras, de un lenguaje corporal rico en gestos y movimiento, de reflejos empáticos de los pensamientos y emociones de los interlocutores, o de otras estrategias. Además, ante la comprensión de esta ponencia teórica, se facilita la comprensión de la forma en la que los demás se expresan y comprenden mejor la información, permitiendo una adaptación táctica de la comunicación con estos. Por ejemplo, si se sabe que una persona presenta un alto nivel de inteligencia lógico-matemática, es conveniente utilizar datos y cifras en el mensaje que se le expide. La simple escucha atenta permitirá identificar la predominancia intelectual de su interlocutor y le brindará la oportunidad de ser más efectivo en su intercambio con este.

 

La comunicación es uno de los comportamientos esenciales para la subsistencia del ser humano, dado que es mediante la comunicación que establecemos los vínculos sociales de los cuales somos dependientes para sobrevivir. Al ser consientes de la forma en la que nos comunicamos y los procesos de pensamiento, emoción, comportamiento y el impacto que nuestra forma de comunicar tiene en nuestro perfil relacional, adoptamos actitudes características para la satisfacción de nuestras necesidades.

Ser consientes de nuestra comunicación, implica observar y desarrollar conocimiento acerca de lo que decimos, las palabras que utilizamos, el momento en que las utilizamos, la finalidad que motiva lo que decimos y además de toda la información que intercambiamos de formal a verbal. Se estima que la comunicación verbal corresponde únicamente al 7% de toda la información que se intercambia. El 93% restante corresponde al lenguaje corporal, los gestos, el tono, el contexto y otros elementos que modifican el significado de los mensajes. Para que un mensaje verbal sea aceptado y recibido debe ser congruente con el mensaje a verbal que lo acompaña.

Cuando somos consientes de nuestra comunicación podemos desarrollar la intencionalidad y de esta manera transmitir lo que deseamos, cuando lo deseamos y con los fines que deseamos. De acuerdo a esto, de acuerdo a la medida en la que podamos asumir el control de nuestra comunicación adquiriremos eventualmente dominio sobre los resultados de la misma.

En la comunicación existen leyes invariables, planteadas por Paul Watzlawick, que nos ayudan a adquirir mayor nivel de conciencia sobre nuestra comunicación y las implicaciones de esta. Estas leyes indican que es imposible no comunicarse, que el significado de los mensajes está determinado por el contenido y la relación que se tiene con el interlocutor. También indican que cada persona asigna significados y valores diferentes a los acontecimientos de su vida, aunque estos sean compartidos o comunes. Por otra parte, se sabe que la comunicación es digital y analógica, haciendo referencia a lo que se dice y cómo se dice, respectivamente. Finalmente, la comunicación puede darse entre iguales o entre diferentes, haciendo alusión a las cuotas de poder que las personas poseen en sus relaciones y que nunca son idénticas. De esta forma, se interactúa con personas que tienen mayor o menor poder y con personas que tienen un nivel similar al nuestro, afectándose así la comunicación.

Cada uno de nosotros tiene una forma típica de comunicarse que podría llamar un perfil comunicacional y que hemos desarrollado desde el inicio de nuestras vidas. Algunas pautas que han contribuido al desarrollo de ese perfil particular son los modelos que hemos observado, la efectividad percibida de las distintas estrategias que hemos utilizado, la cantidad y calidad de información que hemos recibido, los tipos de relaciones que hemos experimentado, los pensamientos, emociones y comportamientos que nos definen y las circunstancias externas que hemos enfrentado. Aunque cada perfil es completamente original y autóctono, existen algunos estilos característicos que se definen según la forma de estructurar los mensajes, las funciones que se le dan a la comunicación y los elementos que se incorporan en este intercambio. Los estilos característicos son el pensador, el organizador, el altruista y el aventurero, de acuerdo a una clasificación basada en la teoría de Myers – Briggs o perfiles cuatridimensionales.

El Pensador es un comunicador lógico, racional, matemático, científico, analítico, objetivo, técnico, científico, realista y teórico. El Organizador es táctico, planificador, detallado, práctico, predecible, controlado, sistemático, secuencial y estructurado. El Altruista es un comunicador posee orientación interpersonal, emocional, sociable, espiritual, sensitivo, honesto, confiable, adaptable, apasionado y armonioso. Finalmente, el Aventurero es un comunicador activo, arriesgado, original, experimental, artístico, espacial, visual, competitivo, diestro, impulsivo, metafórico e imaginativo. Se discute que estos estilos son muy amplios y no describen apropiadamente las distintas combinaciones y subtipos existentes. En todo caso, estos estilos se entienden como formas puras de predominancia de uno de los cuatro perfiles acuñados y las personas tendemos a tener mezclas que nos sirven adaptativamente.

 

La auto conciencia es un proceso mediante el cual se adquiere conocimiento acerca de uno mismo, en un momento particular del tiempo y que define una serie de circunstancias internas y externas que determinan la forma de pensar, sentir, comportarse y relacionarse, aparte de las actitudes que uno posee y todo aquello que le interesa y motiva hacia la satisfacción de las necesidades personales. Nuestra forma de ser no es estática ni definitiva a lo largo de la vida, aunque hay algunas características que acompañan al individuo a lo largo de su vida. La forma de pensar, sentir, comportarse, relacionarse, los intereses y motivaciones son distintas en las diversas etapas evolutivas de la vida y aunque el conocimiento de uno mismo es acumulativo y adaptable a las circunstancias de la vida presente, la implementación de ese conocimiento no será idéntico en la adolescencia y en la adultez, por ejemplo.

El proceso de auto conciencia involucra un estado involucrado de observación de uno mismo que permita identificar, interpretar, evaluar y modificar las manifestaciones de los estados internos y las manifestaciones que se hagan hacia el ambiente externo. Se trata de reconocer los propios pensamientos, emociones y conductas, reconocer los patrones que se dibujan en nuestro proceder cotidiano y que trascienden hasta convertirse en nuestra personalidad e identidad.

 

Todas las personas tenemos un nivel de auto conciencia natural, que nos indica que nos gusta, que nos molesta, que nos entristece y que queremos lograr en la vida, pero en muchas ocasiones, ese nivel de auto conciencia es bajo o se encuentra circunstancialmente suprimido. Entre más profundo y amplio sea el nivel de auto conciencia que tiene un individuo, más control posee acerca de si mismo, aunque es una realidad que ninguna persona logra tener conciencia completa acerca de si misma ya que sus condiciones de la vida cambiarán, requiriendo que aprenda a pensar, sentir, comportarse y relacionarse de nuevas formas y de acuerdo a las demandas de sus nuevas circunstancias.

Cualquier conocimiento que tengamos acerca de nosotros mismos es un conocimiento histórico, dado que solo podemos conceptualizar las formas en las que tradicionalmente nos hemos comportado adaptativamente a condiciones pasadas. Ese conocimiento sirve, en todo caso, de bitácora e insumo para planificar nuestro comportamiento presente y futuro. Lo más conveniente es desarrollar un mecanismo de auto observación y pautas de reflexión que nos permitan anticipar objetivamente nuestro proceder, con base en el conocimiento que tenemos de nuestro proceder anterior, sin rigidizar las posibilidades que siempre tenemos de adaptarnos a las nuevas condiciones.

Pensemos en una visita al supermercado desde dos distintas perspectivas. En la primera, vamos con una lista, con una cantidad de dinero o presupuesto definido y un margen de tiempo. En la otra, decidimos entrar a un supermercado de visita ya que existen algunos artículos que necesitamos o queremos y vamos a buscar suerte en ese lugar.

Ambas situaciones, que la mayoría de nosotros ha experimentado, tienen dos resultados muy distintos. En el primer ejemplo tenemos una idea cara de lo que vamos a adquirir y nos vamos a dirigir exactamente a los pasillos y anaqueles que contienen dichos productos. En este caso es posible que encontremos lo que buscamos y hagamos cálculos de dinero y tiempo de acuerdo al plan que traemos con nosotros. Es posible que efectivamente logremos nuestro cometido y más o menos lleguemos a nuestra meta en compras, tiempo y dinero. La segunda situación permite otro tipo de logro. Podemos conocer de las ofertas, nuevos productos, observar a la gente, distendernos y hasta tener alguna conversación interesante. Es posible que aparte de los productos que buscamos, encontremos algo nuevo o aparezca alguna otra necesidad de camino.

Ambas situaciones, como hemos establecido, tienen resultados muy distintos y no necesariamente una es mejor que la otra. De la misma manera, en este caso, la visita en el supermercado es una metáfora de la vida y de la forma en la que podemos alternativamente tener momentos de control y planificación, y en otros, momentos de distensión y disfrute casual. No es necesario que las personas asumamos una de estas opciones como nuestro modo de vida, sin opción para la otra. Podemos inclusive variar nuestras estrategias de vida entre ambas polaridades buscando que alternativamente tengamos momentos en los que administramos cercana y detalladamente el avance de un proyecto, y otros momentos en los que podemos asumir una posición más relajada para dejar que las cosas pasen, inclusive dentro de ese mismo proyecto.

Esta combinación propuesta no es nueva. En realidad la mayoría de nosotros desea lograr una serie de metas de desarrollo y prosperidad, pensando en distendernos al final de dicho proceso, cuando llegue el retiro o la riqueza suficiente para no preocuparnos por los ingresos o los resultados. En realidad, ambas perspectivas pueden y deben combinarse cotidianamente para no caer en la rigidez o la desobligación, extremos patológicos de cada una de las posturas descritas respectivamente. Podemos en todo caso, tener momentos de control y momentos de distensión en una misma labor, en un mismo día, hasta en un mismo proyecto, siempre y cuando conservemos una idea clara de lo que deseamos lograr y sepamos aprovechar las oportunidades que tanto proveen el control como la distensión.