La comunicación es uno de los comportamientos esenciales para la subsistencia del ser humano, dado que es mediante la comunicación que establecemos los vínculos sociales de los cuales somos dependientes para sobrevivir. Al ser consientes de la forma en la que nos comunicamos y los procesos de pensamiento, emoción, comportamiento y el impacto que nuestra forma de comunicar tiene en nuestro perfil relacional, adoptamos actitudes características para la satisfacción de nuestras necesidades.

Ser consientes de nuestra comunicación, implica observar y desarrollar conocimiento acerca de lo que decimos, las palabras que utilizamos, el momento en que las utilizamos, la finalidad que motiva lo que decimos y además de toda la información que intercambiamos de formal a verbal. Se estima que la comunicación verbal corresponde únicamente al 7% de toda la información que se intercambia. El 93% restante corresponde al lenguaje corporal, los gestos, el tono, el contexto y otros elementos que modifican el significado de los mensajes. Para que un mensaje verbal sea aceptado y recibido debe ser congruente con el mensaje a verbal que lo acompaña.

Cuando somos consientes de nuestra comunicación podemos desarrollar la intencionalidad y de esta manera transmitir lo que deseamos, cuando lo deseamos y con los fines que deseamos. De acuerdo a esto, de acuerdo a la medida en la que podamos asumir el control de nuestra comunicación adquiriremos eventualmente dominio sobre los resultados de la misma.

En la comunicación existen leyes invariables, planteadas por Paul Watzlawick, que nos ayudan a adquirir mayor nivel de conciencia sobre nuestra comunicación y las implicaciones de esta. Estas leyes indican que es imposible no comunicarse, que el significado de los mensajes está determinado por el contenido y la relación que se tiene con el interlocutor. También indican que cada persona asigna significados y valores diferentes a los acontecimientos de su vida, aunque estos sean compartidos o comunes. Por otra parte, se sabe que la comunicación es digital y analógica, haciendo referencia a lo que se dice y cómo se dice, respectivamente. Finalmente, la comunicación puede darse entre iguales o entre diferentes, haciendo alusión a las cuotas de poder que las personas poseen en sus relaciones y que nunca son idénticas. De esta forma, se interactúa con personas que tienen mayor o menor poder y con personas que tienen un nivel similar al nuestro, afectándose así la comunicación.

Cada uno de nosotros tiene una forma típica de comunicarse que podría llamar un perfil comunicacional y que hemos desarrollado desde el inicio de nuestras vidas. Algunas pautas que han contribuido al desarrollo de ese perfil particular son los modelos que hemos observado, la efectividad percibida de las distintas estrategias que hemos utilizado, la cantidad y calidad de información que hemos recibido, los tipos de relaciones que hemos experimentado, los pensamientos, emociones y comportamientos que nos definen y las circunstancias externas que hemos enfrentado. Aunque cada perfil es completamente original y autóctono, existen algunos estilos característicos que se definen según la forma de estructurar los mensajes, las funciones que se le dan a la comunicación y los elementos que se incorporan en este intercambio. Los estilos característicos son el pensador, el organizador, el altruista y el aventurero, de acuerdo a una clasificación basada en la teoría de Myers – Briggs o perfiles cuatridimensionales.

El Pensador es un comunicador lógico, racional, matemático, científico, analítico, objetivo, técnico, científico, realista y teórico. El Organizador es táctico, planificador, detallado, práctico, predecible, controlado, sistemático, secuencial y estructurado. El Altruista es un comunicador posee orientación interpersonal, emocional, sociable, espiritual, sensitivo, honesto, confiable, adaptable, apasionado y armonioso. Finalmente, el Aventurero es un comunicador activo, arriesgado, original, experimental, artístico, espacial, visual, competitivo, diestro, impulsivo, metafórico e imaginativo. Se discute que estos estilos son muy amplios y no describen apropiadamente las distintas combinaciones y subtipos existentes. En todo caso, estos estilos se entienden como formas puras de predominancia de uno de los cuatro perfiles acuñados y las personas tendemos a tener mezclas que nos sirven adaptativamente.

 

Anuncios